septiembre 17, 2021

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Intendente Aldoney propone plan para enfrentar emergencias a Consejo Regional

panoramica_incendioTrece medidas, para adoptar a corto, mediano y largo plazo contempla el Plan para enfrentar las emergencias como las vividas en los últimos días, que presentó el intendente regional, Gabriel Aldoney al pleno del Consejo Regional que tuvo lugar al mediodía de ayer.

Entre otras se mencionan algunas de carácter educativas, otras de fuertes inversiones y la conformación de un fondo de 5 mil millones anuales exclusivamente para hacer frente a situaciones como incendios u otros embates de la naturaleza. La sesión se inició con la palabra de su presidente, Daniel Garrido quien tras una breve introducción para referirse a los incendios en la zona, ofreció la palabra al intendente Aldoney

El siguiente es el texto completo de la intervención del jefe regional en la instancia regional:

“Me sumo a los deseos que nuestro presidente ha planteado respecto a que este año 2017 nos ha sorprendido de una manera tan dura, tan humanamente fuerte, donde hay compatriotas que lo están pasando mal nuevamente por una tragedia que más allá de la destrucción material significa en el fondo, perder una vida de esfuerzo en muchos casos, perder el pasado, los recuerdos. Digo esto, porque muchas veces cuando hacemos políticas públicas, cuando discutimos estos temas, nos olvidamos del drama humano que hay detrás de cada caso. Y creo que todos los presentes, estamos incentivados en la función pública, precisamente porque nosotros creemos que podemos hacer algo para paliar en parte el dolor, que significa para nuestro conciudadanos y conciudadanas, estos efectos de la naturaleza.

Quisiera introducir este tema, rindiendo homenaje a una persona común y corriente. A un muchacho joven que es un ejemplo, que muchas veces, y diría casi nunca, es destacado en los medios de comunicación, porque es un muchacho joven y positivo, que ha decidido en su vida dedicarse al voluntariado. El es miembro de la Tercera Compañía de Bomberos de Viña del Mar, que en el incendio que se concentró en la comuna de Cartagena el 24 de diciembre se lesionó severamente.  Estando allí presente lo vi en condiciones muy lamentables, producto de la inhalación de aire caliente y quemaduras.

Quiero confesarles que en un momento nosotros pensamos que íbamos a tener una tragedia mayor. Sin embargo Alonso Arenas está en franca recuperación, ha podido sobreponerse a este hecho y creo que es un motivo de mucha alegría dentro de las tristezas que han ocurrido estos últimos días. Por eso quiero en primer lugar hablar de él, porque ese es el reflejo humano de lo que estamos viviendo y que nos tiene que motivar a ser más eficientes y más comprometidos en solucionar los problemas que, a mi juicio, si bien ha estado concentrado en estos últimos días en la comuna de Valparaíso, soy de la opinión que es un problema de la región en su conjunto.

Quiero también rendir un homenaje a Bomberos, a los funcionarios de Conaf y al voluntariado, porque sin la actuación de ellos, particularmente en el caso de Bomberos y de las brigadas de Conaf, no hubiésemos logrado resolver el problema en Valparaíso con la rapidez con que se actuó. Yo insisto, muchas veces nos inducen a ver el lado vacío del vaso y eso es lo más simple en la vida. Es, por decirlo de alguna manera, lo más vulgar que podemos tener como seres humanos si no somos capaces de reconocer aquellas cuestiones que también son positivas. Bomberos, junto al personal de Conaf, tuvieron un trabajo ejemplar en el caso de Valparaíso. Este incendio pudo haber sido peor y estaríamos lamentando situaciones más graves que las que estamos lamentando hoy día si no hubiese sido por el trabajo de ellos.

También aprovecho de rendir un homenaje a los pobladores afectados.

Tuve una conversación con muchos de ellos. Si ustedes vieran la resiliencia con que ellos han actuado y el grado de compromiso que muestran para resolver prontamente sus problemas. Muchos son maestros de la construcción, feriantes, son familias que tienen actividades de autosustentación, por ejemplo, a través de pequeños talleres. Conversaba con una señora que perdió su taller luego que había encontrado un trabajo que le había costado muchísimo conseguir: confeccionaría uniformes para los colegios y para ello había montado una pequeña industria de costura. Perdió todo, y sin embargo, tenía un espíritu de fortaleza, y me decía “vamos a salir adelante”. Y por eso ante ustedes, narro estos hechos porque no son conocidos por la ciudadanía. A veces nos alegra leer, ver, escuchar la desgracia, transmitir el dolor y no transmitir también valores que nuestra gente tiene como en estos casos. Yo sé que probablemente esto va a quedar entre nosotros; vende más la noticia negativa. Vende más aquello que nos desune, aquello que impide que entre los chilenos podamos tener una relación más fraterna, más comprometida, sin resolverle los problemas a la gente para que tenga una casa digna. Este no es una situación que tenga que ver necesariamente con las posiciones políticas que cada uno tiene. Tiene que ver con el hecho de que, sí somos capaces de tener un diálogo franco, podemos lograr una solución para esas personas. Y ese es el rol que yo creo debe tener la acción política y la acción pública.

Hago esta introducción, porque creo que es una obligación moral de parte nuestra, como Gobierno Regional y como Consejo Regional, abordar este tema. Este no es un problema sólo de Valparaíso, es un problema desde el punto de vista de riesgo, que está presente en cada una de las comunas de nuestra región.

Ayer,(miércoles 4) en esta región hubo 11 incendios; hace un par de semanas, hubo 18 incendios en un solo día. No hay recursos suficientes en ninguna parte para poder ser absolutamente eficiente, oportuno y rápido para terminar con tantos incendios que se presentan simultáneamente. Ayer por ejemplo, en Quilpué en una sola comuna hubo 4 incendios. Uno de ellos en el Fundo El Carmen producto de un rebrote de un siniestro que se produjo antes de ayer y que estuvo a punto de afectar al Zoológico de Quilpué. En Nogales tuvimos un incendio que consume más de 100 hectáreas, que comenzó en Puchuncaví y se extendió hacia el sector de Nogales. Dos incendios más en Casablanca; y en Valparaíso otros dos -más allá del conocido ya por todos- en el sector de Los Molles. Ayer hubo una reactivación del incendio de Valparaíso afortunadamente en un sector que da hacia los acantilados, que permitió  enfrentarlo de mejor manera, ante una situación muy compleja que se vivió en esa jornada. En Santo Domingo, en el sector de Bucalemu, y más concretamente cercano a la localidad de El Convento se estaba concentrando un incendio que nos colocaba en una situación de riesgo enorme, especialmente en un sector que tiene entre 600 a 900 casas. Lo peor de ello, es que teníamos el riesgo que se nos fuera por una quebrada y pudiera extenderse más allá de las 5.000 hectáreas comprometidas. Y finalmente tuvimos otro siniestro en Cartagena en el sector de Lo Abarca.

Ustedes entenderán que para enfrentar una situación de este tipo se requiere correr riesgos, porque no tenemos recursos infinitos. Contamos con recursos limitados y así como nosotros tomamos la decisión de concentrarnos el día lunes con todos los recursos que teníamos en Valparaíso, para poder terminar el incendio lo más pronto posible, felizmente lo logramos el martes. A fines del lunes y comienzos del martes ya teníamos alguna certeza de que era posible. Pero desgraciadamente tenemos que decir que no alcanzamos a evitar que más de 200 familias resultaran afectadas y eso nos duele profundamente.

Ayer tuvimos que tomar una decisión de poder trasladar desde Valparaíso elementos a San Antonio, sabiendo que corríamos cierto riesgo en Valparaíso, con vientos que superaban los 65 km/h. Afortunadamente hemos logrado el objetivo de tener controlado el incendio en Valparaíso. Se está en la parte final del remate y estamos logrando también detener el de Santo Domingo.

Por eso, lo primero que quiero decirles a los consejeros regionales, es que a nosotros como Gobierno Regional, sin desmerecer que en Valparaíso tenemos una situación particular, debemos ser capaces de tener una política regional para enfrentar el tema de la vulnerabilidad de nuestro territorio y de las emergencias. Ello debido a que estas emergencias, si bien tienen algunas características comunes, en muchas de nuestras comunas estas características son diferentes, ya sea por razones territoriales, porque existe vegetación diversa, porque existen relaciones distintas entre la ciudad y el propio territorio, porque hay institucionalidades que en algunos casos, están mejor o peor preparadas que otras particularmente en la planificación, en la gestión y en el control de la capacidad que tiene en el municipio y también por la diferencia en los recursos.

Lo que está claro, es que vamos a vivir en un ambiente de mayor riesgo si no actuamos hoy.

El cambio climático nos trae muchas sorpresas por delante. Por eso creo, que lo que hemos acordado en este Gobierno Regional de darle importancia al recurso hídrico, es una de las cuestiones o decisiones estratégicas más importantes, creo yo, que se ha tomado en el gobierno regional. Tenemos aumento de las temperaturas y variabilidad en las lluvias. Parte de los incidentes que tenemos hoy en día es producto de la vegetación que creció después de las lluvias que cayeron en diciembre.

Tenemos que hacernos cargo de la historia.

Nuestra región ha tenido por años un desarrollo regional desordenado, no hemos tenido la visión para poder prever la presión por mayor vivienda, no sólo de los sectores más vulnerables de la población, sino que también de sectores con recursos, que presionan los negocios inmobiliarios de segunda vivienda, generándonos en muchos casos, vulnerabilidades desde el punto de vista territorial. Particularmente esto tiene que ver con los proyectos alrededor del borde costero y en lugares donde las condiciones que ofrece nuestro territorio haría no recomendable generar proyectos de esta naturaleza.

Tenemos que hacernos cargo de la mayor motorización, lo que implica enfrentar los problemas de crecimiento de la infraestructura vial en las comunas, con un criterio distinto al que hemos estado haciendo hasta ahora. Debemos hacernos cargo de que no tenemos metodologías de planificación actualizadas en las cuales incorporemos el concepto de la vulnerabilidad de territorio en las emergencias y también tenemos que hacernos cargo de que, cada vez más,  existe un involucramiento permanentemente menor de las comunidades en problemas que le son comunes, como, la relación con el barrio o el vecino con su entorno.

Quiero decirles que ayer, en el sector de El Convento el administrador de la Municipalidad de Santo Domingo me comentaba que en muchos de los habitantes existen hábitos de generar en el entorno de sus casas, áreas despejadas de pastizales, porque es una costumbre de vivir. Pero que a ese sector han comenzado a llegar habitantes nuevos, que no son de ahí y que no tienen la costumbre de hacerlo. Y las casas que pudieron haberse comprometido con el incendio, no fueron afectadas por el incendio precisamente porque en ese sector esos vecinos habían actuado correctamente. Sin embargo, si el incendio hubiese continuado por otro sector hubiésemos tenido problemas, porque esos habitantes nuevos no tienen esa costumbre.

Debemos en consecuencia en nuestras políticas públicas regionales, incorporar el concepto de vulnerabilidad del territorio y medio ambiente. Lo tenemos que hacer en cada una de nuestras políticas públicas así como tenemos que incorporar también el concepto de la emergencia de una manera integral.

 Tenemos que aprender de nuestra historia. Así como en el año 1960, Chile fue sometido a un terremoto de grandes proporciones y fuimos capaces, después de esa experiencia, cambiar las normas constructivas y generar un largo proceso no sólo normativo, tecnológico sino que  también de costumbres, de relación nuestra con la realidad del país que a nos toca vivir fuimos aprendiendo a convivir con estos fenómenos de la naturaleza. Y así es  como en Puerto Montt hace algunas semanas escuchamos que un terremoto de 7.5 grados prácticamente no produjo daños de ningún tipo.

En el extranjero cuando se escucha de un terremoto de 7.5 grados es un fenómeno de grandes proporciones.

Aquí en esta región se fue capaz,  en el año 2006, de realizar un masivo simulacro de terremoto y tsunami que ha ido generando condiciones en la población para cambiar precisamente de conducta. Yo los invito a las consejeras y consejeros regionales a asumir esta tarea, a  hacernos cargo de esto y generar una política desde el Consejo Regional que nos permita hacer un quiebre en la manera como estamos observando, participando e intentando fenómenos como el que acaba de ocurrir en Valparaíso.

 Si bien este es un fenómeno propio de la vida humana, permanente y recurrente, basta ver ejemplos de países que son mucho más desarrollados que el nuestro que viven con problemas tan graves como, por ejemplo los que hemos visto en países Canadá, Estados Unidos España, Canadá, Japón y Australia. Países con grandes recursos que se ven enfrentados también a enormes tragedias.

La pregunta que nos debemos hacer es si estas experiencias nos pueden conducir a enfrentar de otra manera la reducción del riesgo, a mitigar sus efectos, a actuar en la emergencia, a mejorar los índices de eficacia y eficiencia como lo hacemos en ella y a contar  con planes reparatorios de los daños que sean adecuados y oportunos.

A nuestro juicio la respuesta es sí. Y para ello creo que se deben cumplir ciertas condiciones básicas. La primera es que seamos capaces que en este Gobierno Regional y en particular en el rol que debe cumplir este Consejo se elaboren políticas públicas que sean permanentes y  concordadas,   con una adecuada institucionalidad, alta capacidad resolutiva y técnica y alto grado de vinculación con la ciudadanía. Esto implica descentralizar las competencias relacionadas al tema, con un plan de inversiones permanente en el tiempo, así como con planes educativos de actualizaciones permanentes  de instrumentos de planificación, con  normas claras y precisas relacionadas con una permanente evaluación, control y seguimiento. Todas estas condiciones sólo son posibles de ser enfrentadas en la región si somos capaces de asumir la responsabilidad fundada en una efectiva participación ciudadana y con un liderazgo del Gobierno Regional, que debe ser preciso, claro y transparente ante la ciudadanía y en especial en este Consejo Regional

Creo que debemos aprender de nuestras experiencias. Lo que ha hecho este Gobierno regional de enfrentar la sequía es un camino que debemos imitar para enfrentar este problema.

 Hemos sido tremendamente exitosos en esto.

 La tarea no es simple ni sencilla como algunos creen al simplificar los problemas a ciertos actuaciones y criterios personales, al vincularse sólo a situaciones y proyectos de  inversión, perdiendo de vista el carácter multisectorial de esta realidad. ¿No se hace tanto daño como cuando se levantan expectativas sobre causas, soluciones simples y atractivas, pero que en la práctica no conducen necesariamente a soluciones reales?

La invitación a este Consejo es a asumir este liderazgo para llevar a cabo una política ordenada y  permanente que cubra las demandas a lo largo de toda su territorio.

Para ello me permito proponer a este Consejo las siguientes iniciativas:

1° Crear una Comisión o grupo de trabajo al interior del Consejo Regional que se especialice en esta materia, con estrecha colaboración con  otras comisiones y servicios públicos. Que esta comisión sea asesorada por una  unidad especializada en tema de vulnerabilidad territorial y emergencia.

2° Apoyar la creación de un Observatorio del Cambio Climático, cuya primera tarea sea la de actualizar el catastro de áreas o zonas de riesgo de la región, además de proponernos un plan para enfrentarlo en un plazo no más allá de 6 meses. Quiero decirles que he conversado con  rectores de las universidades. Todos han manifestado su voluntad a colaborar con su capacidad académica y técnica a llevar adelante este trabajo

3° Diseñar y aprobar un programa destinado a fortalecer el trabajo preventivo en los barrios con liderazgo comunitario destinado a promover la relevancia en la prevención y actuación oportuna y rápida frente a emergencias. Al respecto en esta región, a través de Quiero mi Barrio, existen experiencias en esta materia.

4° Replicar masivamente la experiencia que ha tenido Conaf en la formación de profesores en educación ambiental, prevención y control de emergencias, incluyendo en el currículo regional actividades permanentes asociadas al tema.

5°  Estudiar y proponer cambios en la metodología en la  elaboración de los planes reguladores y en el otorgamiento de permisos de construcción con el objeto que en estos se consideren medidas que tiendan a disminuir el riesgo frente a situaciones de emergencia. Me parece que esto es tremendamente importante porque si bien yo he estado motivado a escribir estas propuestas de lo que ha ocurrido en Valparaíso, quiere decir que en sectores de la región donde hay conjuntos habitacionales al fondo de quebradas lo que se debe hacer es actuar hoy día y no cuando se produzcan este tipo de emergencia. La enseñanza de lo que ocurrió en Atacama y en el norte nos debe servir de experiencia.

Tenemos que decir basta a este tipo de improvisaciones. En nuestra región existe territorio de sobra para que se puedan desarrollar proyectos inmobiliarios, pero no pueden desarrollarse estos en lugares en los cuales tengamos cada cierto tiempo que sufrir situaciones como las que conocemos, no solo en nuestra región, sino que en el país.

6° Continuar con la aplicación de medidas pendientes para mejorar la emergencia propiamente tal, y propongo que se ponga en práctica un concepto regional de diseño básico de manejo de quebradas, que contemple no sólo conceptos relativos a su gestión, sino que cuenten con elementos hidráulicos destinados detener los fuegos. Las quebradas son en sí mismas chimeneas de propagación de fuegos. Hemos presenciado una discusión de los medios de prensa respecto a las medidas de limpieza. Está bien, pero me parece que también debemos razonar en cómo podemos tener un diseño que vaya progresivamente generando condiciones en el territorio para que esa forma que posee nuestro territorio pierda la posibilidad de propagación de los incendios. El riesgo que yo les comentaba que teníamos, o que tenemos ahora ya más reducidos en el sector de Bucalemu cerca del sector del Convento en San Antonio, donde el fuego se los escapaba por una quebrada que no tiene colchones, que no tiene basura, ni ninguna de esas cosas como existen aquí en Valparaíso, pero que sin embargo, si se introduce fuego por ahí se genera un chiflón de fuego que genera la propagación de los incendios. También tenemos que tener propuestas respecto a esto y otras situaciones de riesgo que tienen relación con las quebradas, como los riesgos de aluvión.

7° Diseñar a la brevedad sistemas hidráulicos que nos permitan disminuir aún más los tiempos de reacción, continuando con la experiencia de la administración de las cañerías secas. El objeto de esta propuesta es que en la región se pueda contar con este. Nosotros hemos tenido mucha conversación y discusión en lo que ha ocurrido en Valparaíso, pero quiero señalar que este riesgo no solamente existe aquí. También ocurre en provincias como San Antonio, Quilpué, en algunos sectores de San Felipe, Los Andes y en Viña, donde podemos establecer sistemas de acumulación que permiten que bomberos puedan actuar con más rapidez. Más allá de las medidas estructurales que hagamos, lo más importante es la reacción rápida para  detener el avance del fuego, y por lo tanto, las propuestas que están aquí van orientadas en esa dirección.

8° Estudiar la instalación de torres de observación como experiencia piloto en Valparaíso para mejorar la reacción con sistemas de comunicación y de tecnología de punta, para ello propongo que elaboremos una propuesta a las universidades o a organismos privados expertos en esta materia, para que utilizando los recursos del Fisco, nos propongan proyectos específicos para hacer posible una situación de esta naturaleza.

9° Debemos tener un programa estudiado aquí en la región, especialmente en zonas donde haya riesgo para personas y viviendas de elementos de reacción rápida.

Somos una región que, como en todo el país, se viven situaciones de emergencia complejas, dependiente, porque evidentemente para Chile y para nuestra región es imposible pensar contar con todos los recursos necesarios para enfrentar incendios como el que tuvimos el 2014 o como el que tuvimos en Valparaíso recientemente. Sin embargo, debe ser de manera descentralizada, de tal forma que en San Antonio y en las distintas provincias de la región podamos contar -con el tiempo- helicópteros y aviones propios de acuerdo a lo que nos señalen los expertos. Es tremendamente importante la reacción del primer segundo para poder evitar que el fuego se propague. Un helicóptero enviado desde Valparaíso a San Antonio se demora media hora y a veces esa media hora puede ser ya fatal y a otros sectores de la región es aún más. Por lo tanto tenemos que buscar nuevos medios, ya sea arrendando o comprando con nuestros propios recursos. Esto lo he conversado con personas de CONAF. Hay que generar los apoyos técnicos para que esto ocurra, y que puedan ser movidos cuando se necesita apoyar otra provincia, pero que tengan el concepto de la rapidez de la reacción para apagar estos incendios.

10° También propongo que trabajemos con el Ministerio de Obras Públicas un plan adecuado a la adecuación de los aeródromos. Digo esto porque en algunas provincias las posibilidades de utilizar elementos de mayor capacidad -como aviones para apagar incendios- el gran problema es la falta de aeródromos. Nosotros podemos hacer lo que se está haciendo en San Antonio. El incendio que fui a ver ayer utiliza el aeródromo de Santo Domingo, allí está la base, en ese aeródromo se invirtieron recursos para alargar la pista y proveer de la infraestructura (que no es muy cara) para que los aviones puedan operar allí. Hay provincias en que esto no es posible.

Debemos destinar recursos para modernizar el equipamiento de bomberos y de CONAF. Hemos hecho un gran esfuerzo, en adquisición de camiones aljibes, de carros, etc. Así que tenemos que hacer un esfuerzo por modernizar el equipamiento de ambas instituciones.

Les quiero señalar que el 24 de diciembre, estando con el Jefe de Operaciones de CONAF combatiendo el fuego, nos introdujimos en la zona de un incendio y la camioneta en que íbamos no tenía radio. La comunicación del Jefe de Operaciones se hacía solo a través de un celular, ni siquiera por radio. Por lo tanto tenemos que entrar en esto. Yo creo que lo que ocurrió lo podríamos haber evitado si Bomberos tuviera el equipamiento que corresponde.

11° Elaborar un plan de inversiones para la adquisición de terrenos que sean urbanizables para desarrollar proyectos inmobiliarios que cuenten con atributos especiales aprobados por este consejo, donde los factores de vulnerabilidad y seguridad sean considerados como esenciales. Yo creo que nosotros hemos alcanzado la capacidad suficiente para poder (particularmente) en los proyectos de viviendas sociales, aplicar conceptos que sean ocurrencia de este Consejo Regional.

12° Crear en la institucionalidad del Gobierno Regional, la Unidad de Vulnerabilidad Territorial y de Emergencia, además de llevar adelante un plan de perfeccionamiento y capacitación de esta unidad.

13° Finalmente debemos crear un fondo especial de 5.000 millones de pesos anuales para enfrentar problemas relativos en esta región a la vulnerabilidad del territorio y de las emergencias.

Para llevar a cabo estas ideas solicito a este Consejo Regional su pronunciamiento, teniendo presente que este año llegaremos a hacer ajustes presupuestarios. De otra manera no sería posible aspirar hacia estos objetivos, quedándonos nuevamente en los análisis, comentarios y críticas que con el tiempo se diluyen, como nos ha ocurrido siempre”.